Literatura del Jerez
EL JEREZ EN EL AUDIOVISUAL

El Tío Pepe en el cine

SECCIONES

página
principal

imágenes
curiosas

galería
gráfica

diseño
gráfico

etiquetas y
flamenco

don quijote
y el jerez

literatura
del jerez

artistas
del jerez

jerezan@s
en el cine

rodajes
en jerez

cines
de jerez

enlaces
de interés

Si bien el vino de jerez tiene una presencia casi universal en el cine, al menos en el occidental, esta es mayoritariamente en forma de oloroso o cream, como lo llaman los anglosajones. El fino, por menos frecuente, denota mayor conocimiento, ya sea fruto del gusto refinado, como en el caso del árbitro de la elegancia George Brummell (“Beau Brummell”, 1954) y del hombre de mundo y cazador Harry Street (“Las nieves del Kilimanjaro”, 1952), o la proximidad. Por eso, salvo en las películas de habla inglesa donde aparecen personajes de gustos exquisitos, el fino tiene su campo natural en el cine español, y, entre todos los que reciben esta denominación el más famoso es el Tío Pepe.

Tanto, en realidad, que no puede faltar en filme alguno que tenga como escenario Andalucía: “La copla andaluza” (1959), de Jerónimo Mihura, “Feria en Sevilla” (1960), “Los duendes de Andalucía” (1965), ambas de Ana Mariscal, y “En Andalucía nació el amor” (1966), de Enrique Eguiluz, producciones más documentales que dramáticas, donde el argumento es una excusa para un recorrido turístico en el que, entre tantas bondades de la tierra andaluza, no pude faltar el producto más señero de las Bodegas González-Byass.

Por contra, cuando ha surgido la oportunidad de que el Tío Pepe aparezca con su nombre en películas extranjeras, esta se ha malogrado por culpa de los guionistas. El rebelde adolescente que en novela de Paul Bowles pide Tío Pepe sin parar en la barra del bar de un hotel del norte de Marruecos, se convierte en la adaptación “El cielo protector” (1990), de Bernardo Bertoluci, en el personaje al que le faltan cinco centavos para un jerez, a secas.

“En el factor humano” (1980), de Otto Preminger, sobre la novela homónima de Graham Greene, uno de los protagonistas, que en la novela se detiene a observar que su hija toma un Tío Pepe, se limita a preguntar: “¿Qué estás tomando?”

En contraste a estas traiciones al original literario, Vicente Aranda respetó el texto de la novela de Juan Marsé cuando en “El amante bilingüe” (1992) ese trasunto del Mr. Hyde que es Faneca dice a Norma, la esposa de su otro yo: “Tengo una botella de Tío Pepe enterita”. No es el caso de otra versión hecha en nuestro país; Joséfina Molina se permitió cierta libertad al conservar la referencia a la casa pero no al tipo de vino que en la adaptación de “La Lola se va a los puertos” hizo en 1993, rodada en parte en Jerez. En la obra de los Hermanos Machado se hace mención al Solera 1847 mientras que en la película se sirve Tío Pepe.

En alguna película europea, sin que exista precedente literario, si aparece el Tío Pepe, aunque no se le mencione. El vino es en ellas parte del decorado. Así se agradece, aunque no se explique, la aparición de dos botellas en el camerino de Nina Hagen en “Cha-cha” (1979), de Herbert Curiel, donde la figura del rock se interpreta a ella misma. Y si se comprende, aunque no se diga, qué hace una botella de Tío Pepe en la habitación del hotel barcelonés donde se refugían los fugitivos franceses de “Huida al sur” (1980), de Luc Beraud.
En España no es raro asociar a esta marca con la excelencia, de forma que en “Volver a empezar” (1982), que le valió el Oscar de Hollywood a José Luis Garcí, cuando el director del hotel donde se aloja en premio Nobel encarnado por Antonio Ferrandis quiere ofrecerle unos detalles de bienvenida no olvida ordenar que entre ellos se incluya una botella de Tío Pepe. En otro tono, también en “No somos de piedra” (1968) de Manuel Summers, se brinda a un cargo eclesiástico Tío Pepe para acompañar su degustación de marisco, y el opulento empresario encarnado por Antonio Ozores en “Un rolls para Hipólito” (1983), de Juan Bosch, ordena a su mayordomo: “Sirveme un Tío Pepe”.

Por otra parte, el fino Tío Pepe juega un papel importante en las relaciones de pareja, como es el caso de “Una pareja perfecta” de Francesc Betriu, como en los sentimiemntos de nostalgia del emigrante por el páis que ha dejado, en el caso de “Suspiros de España” de Benito Perojo, o como en los recuerdos del exiliado que vuelve después de muchos años, en “El mar y el tiempo” de Fernando Fernán Gómez.

Por último, hacer mención al homenaje que el director de cine jerezano, David Gordon, hace al Tío Pepe en su cortometraje de 1996, “Chicle”, al incluirlo como la bebida que se ofrece a los invitados de la fiesta.

Si bien el Tío Pepe no ha ido donde las estrellas del cine internacional, curiosamente sí buen número de estás han hecho el viaje inverso, visitando las bodegas donde este fino se produce, como bien lo prueban sus autógrafos en las botas, desde los tiempos del cine mudo, Buster Keaton, Harold Lloyd y Oliver Hardy, hasta las figuras de la época dorada del cine americano, Orson Welles, Esther Williams, Charlton Heston, Michael Todd, Elizabeth Taylor y Lana Turner, desde el británico Roger Moore hasta la rutilante estrella contemporánea de Steven Spielberg, siendo la última, pero no la menos importante, la más internacional de las actrices españolas, la elegante Assumpta Serna.

Este acercamiento, parejo al gusto por beberlo, de actores y directores famosos, ha sido aprovechado por la prestigiosa agencia Saatchi & Saatchi en una reciente campaña publicitaria que representa en animada reunión alrededor de una botella de Tío Pepe, mediante sus dobles en televisión y con montajes fotográficos en prensa, a figuras tanto clásicas como modernas: Ava Gardner, Humphrey Bogart, Audrey Hepburn, Gary Cooper, Clark Gable, Richard Gere y Kim Bassinger.

La explotación de esta idea, que recuerda a la que a menudo hemos sugerido de aprovechar la relación del cine con el jerez para la promoción de este, bien podría continuarse usando las imágenes de tantas películas donde el vino de jerez, y especialmente el Tío Pepe, tiene un lugar destacado.

 

VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL