Literatura del Jerez
EL JEREZ EN LA LITERATURA

A Carvalho le gusta(ba) el jerez

“ Cada día alguna vez, bebe vino de Jerez, y tendrás buena vejez”
Refrán popular

SECCIONES

página
principal

imágenes
curiosas

galería
gráfica

diseño
gráfico

etiquetas y
flamenco

don quijote
y el jerez

literatura
del jerez

artistas
del jerez

jerezan@s
en el cine

rodajes
en jerez

cines
de jerez

enlaces
de interés

Al escritor y periodista, Manuel Vázquez Montalbán, la muerte le ha sobrevenido en el aeropuerto de Bangkok. Bangkok era una de sus ciudades preferidas, y a ella viajó para ambientar su novela, escrita en 1983, “ Los pájaros de Bangkok ”. Era un viajero empedernido; atento observador de otras culturas y maneras de vivir, que para él se substanciaban en la gastronomía, en el comer y beber de cada país o región. Por ello, no es de extrañar que también en esa obra podamos encontrar una referencia, una de tantas que hay en sus creaciones literarias, sobre el vino de Jerez: “ El mundo debe a los ingleses el amor a los perros, al jerez, al oporto y a los rododendros ”.

Gracias a la oportuna indicación que me hiciera no hace mucho el profesor de literatura, Carlos Manuel López, que conocía mi curiosidad por las especiales relaciones que han mantenido los vinos de Jerez con la Literatura he podido indagar en este particular interés del escritor catalán por los vinos y vinagres del Marco de Jerez como su uso para condimentar los platos más exquisitos.

Este conocimiento quedó plasmado en algunos de los capítulos de su ensayo, escrito en 1990, “ Contra los gourmets ”, donde expone su peculiar saber de la buena mesa. Al jerez le dedica un lugar preferente cuando lo califica como “ el más famoso vino español ”, para un poco más adelante comentar: “ Del jerez se obtiene un excelente vinagre de vino muy utilizado por la nouvelle cusine española para aderezo de las ensaladas y verduras al dente; de los vinos de Jerez se obtienen aguardientes que dan lugar a los brandies oscuros, característicos de esta zona de Andalucía ”. Y, por supuesto, no olvida su aplicación en la cocina cuando expresa con admiración: “ Hay que imaginar ese toque que el jerez puede dar a guisos de cocina internacional en los que interviene, en sustitución del coñac o el tradicional y popular vino rancio ”.

A Vázquez Montalbán, como a su alter ego de la ficción, el detective Pepe Carvalho, le gustaba Jerez y el jerez. Su visita en el 2000, con ocasión del II Congreso de la Fundación Caballero Bonald, tendría seguramente, junto a los deseos del reencuentro con el anfitrión, motivaciones culinarias, como conocer los restaurantes y los excelentes vinos conservados en las bodegas de nuestra ciudad. Ya en 1979, en su novela que le valió el Premio Planeta, “ Los mares del Sur ”, uno de los personajes le confiesa a Carvalho: “ Hasta entonces yo había permanecido aferrado a los oportos y jereces ”. En la misma novela, cuando Carvalho describe el contenido de una vitrina indica que hay, entre otras cosas “ cuatro copas de jerez ”; descripción que continua en los elementos de la cocina: “... una botella mediada de jerez seco barato, una botella de coñac Fundador ...”. Como se verá más adelante estas referencias a jerez no son hechas de forma gratuita ni planteadas a la ligera sino que deja clara su especial predilección. Prueba evidente de que el jerez y sus productos no le eran indiferentes a Vázquez Montalbán-Carvalho quedará patente en otras dos de sus obras: “ Asesinato en Prado del rey ”, escrita en 1987, y “ El premio ”, publicada en 1996. En ambas el jerez juega un papel importante como complemento y condimento. Así en la primera, Carvalho, disfruta de un apetitoso menú en el afamado restaurante Zalacain: “ una cazuela de ostras y langostinos a la sidra, escalopines al vinagre de jerez y una tarta a la naranja ”. Por otra parte, en la segunda, es en otro prestigioso local, el Jockey, donde nuestro sibarita detective combina con su postre de “ milhojas de mango con helado de jengibre ” con “ un Pedro Ximénez Viña 25 ”. Verdaderamente no se puede pedir más para dar gusto a un paladar tan refinado.

Pero no quedan ahí los vínculos que Vázquez Montalbán mantiene con Jerez en el mundo de la ficción literaria. Cuando no tiene la posibilidad de introducir nuestros vinos, como en su obra “ El balneario ” (1986), se las ingenia de una forma o de otra para que sean personajes de origen jerezano los que aparezcan en la trama. En esta es la figura excéntrica de un “ señorito de jerez ”. personificado en Juan Sullivan Álvarez de Tolosa, “ un enólogo hijo de enólogo, una familia establecida en Jerez desde hace más de cien años”. En un momento de la historia, Sullivan, cuenta de forma jactanciosa la siguiente anécdota: “ No hace mucho estuvo en una audiencia del rey, en Madrid, el alcalde de Jerez, un socialista duro, de esos que si pudieran nos quitaban los chalets, pues bien, cuando el rey se enteró de que era alcalde de Jerez le dijo: Si ves a Sullivan, le dices que ya vendrá el verano. Y se echó a reír. Es como una consigna entre el rey y yo ”. Ante este párrafo se hace innecesaria cualquier aclaración para saber en qué personas pudo haberse basado el autor.

En otra de sus creaciones, “ La Rosa de Alejandría ”, publicada en 1984 y donde aparece el gallego Pepe Carvalho, será el fútbol el que permita a Váquez Montalbán poner, una vez más, en la intriga de la historia la referencia a Jerez: “ El desconcierto del recepcionista duró unos segundos, antes de hacer una silenciosa indagación dentro de sí mismo y deducir que jugaban el Albacete y el Jerez ”. Carvalho se entretendrá, en una fría noche de domingo en Albacete, viendo hasta la primera parte de este partido de segunda B, donde el equipo jerezano perdería ante el Albacete por tres a uno.

Este ha sido un incompleto recorrido en la importante obra de este escritor catalán, donde he intentado exponer, en un aspecto tan concreto, el sentido de pluralidad y espíritu abierto y receptivo con el que impregnaba su pluma. Con ello pretendía corresponderle, agradeciendo esas expresiones salidas del corazón de un hombre bueno y sincero. Seguramente Manuel Vázquez Montalbán se ha ido de este mundo para reunirse con sus criaturas literarias en un lugar imaginario y fantástico. Aquí, el resto de los humanos intentaremos consolarnos leyendo, de vez en cuando, algunas de sus novelas.

 

VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL