El premio Nobel de literatura,
Hemingway, era un hombre de mundo que sabía apreciar los
placeres de la mesa, entre los que se encontraba un buen jerez,
tal como quedó demostrado en algunas de sus obras; y también,
como no, el brandy destilado de ese vino. No solo utiliza el término
genérico en “Muerte en la tarde”(1932), sino
que en “Fiesta”(1926), que se desarrolla durante las
fiestas de San Fermín, Mike, pide a la camarera del hotel
“seis botellas de cerveza y una botella de Fundador”.
Sin necesidad de invertir en estudiadas campañas nacidas
de la imaginación de sesudos publicistas, el brandy de jerez
contaba por aquellos años con un increíble medio publicitario:
las obras de Ernest Hemingway.
Pero no vamos hablar
de literatura, sino de publicidad, concretamente la generada por
las distintas bodegas del Marco de Jerez para su promoción
en el cine y la televisión de sus brandies. Sabremos quienes
estaban detrás de las distintas campañas, de las agencias
y productoras que la diseñaron, de los modelos - actores
y actrices -, que pusieron su rostro como vehículo para el
lanzamiento de las diferentes marcas.
Aunque fundada en 1916
por los hermanos Baños, la productora barcelonesa Royal Films,
bajo la dirección de Ricardo Baños Jr., comenzaría,
en 1950, a producir los primeros anuncios para las salas de cine,
con un concepto nuevo a como se venía haciendo hasta la fecha.
La llegada a nuestro país de la televisión, en 1956,
revolucionó el mercado de la publicidad, y con ella aparecieron
las primeras agencias publicitarias que en pocos años alcanzarían
un prestigio internacional. Todas ellas radicadas en Madrid y Barcelona.
Un hecho crucial sucedió
en 1955. En ese año se uniría la productora Estudios
Moro con la distribuidora Movierecord; unión que duraría
cinco lustros, creando un estilo que marcaría toda una época,
como a los grandes creativos que trabajaron con ellos. Los anuncios
del brandy, a veces denominado indebidamente coñac, no se
sustraerían a esta influencia.
La animación,
especialidad de José Luis Moro y su equipo formado por los
magos de la imagen como Pablo Nuñez o Cruz Delgado, darían
vida a populares personajes como el angelito de Bobadilla para su
campaña “un brandy con ángel”, el perrito
de Garvey, para la de “trasplántese a Espléndido,
y el Don Pedrito, también conocido como zapatones, para la
de Domecq, con “está como nunca, Fundador”.
En un plano local dos
nombres sobresalen de forma especial: Luis Pérez Solero,
que con su agencia Rasgo, trabajaría en exclusiva para González
Byass, y Manolo Prieto (Puerto Santa María, 1912 - Madrid,
1991), que con la experiencia adquirida en la agencia Azor, crearía,
en 1956, el icono inconfundible del toro de Osborne. Para su distribución
y colocación en los lugares más estratégicos
del territorio español fue crucial el trabajo del jerezano,
José Luis Gómez Bermúdez.
Poco se podía
hacer frente a las poderosas agencias, algunas de las cuales serian
absorbidas más tarde por otras llegadas de Inglaterra o Estados
Unidos. De esta manera, El imán trabajaría para Domecq,
Tiempo para Terry, Gisbert para Garvey, Carvis para Bobadilla, Alas
para Mérito, MMLB y Grupo Lorente Comunicación para
Osborne y Estudios Moro para Veterano.
Muchas de estas agencias
contaron con la presencia de modelos que llegaron a ser populares
gracias a sus trabajos en estos anuncios como el jerezano, Antonio
Pica. Él y Elena Valduque participarían en los spots
del Veterano de Osborne, con su “slogan”: Veterano tiene
eso”. Fue la pareja que más temporadas estuvieron en
televisión, desde 1966 a 1968. En 1965, Elena acompañó
a Salvador Dalí en una serie de anuncios para el Veterano,
con motivo de la creación, un año antes, de la singular
botella para el brandy Conde de Osborne. Por su parte, Antonio Pica
se emparejó en 1969 con la top model del momento, la inglesa
Jane Shrimpton, conocida como la Gamba por su estilizadas e insinuantes
formas. Finalmente, en 1970, Antonio Pica era incluido junto a grupo
de modelos noruegos en unos anuncios donde su atractivo se acentuaba
con la fotografía en color.
Habrá que recordar
a la conocida Teresa Gimpera, descubierta por el prestigioso fotógrafo
Leopoldo Pomés (Barcelona, 1931), que puso su juvenil y elegantes
maneras al servicio del brandy Valdespino. Pomés trabajo
para la casa Terry en la década que va de 1965 a 1974. Esa
colaboración dio como resultado unos hermosos filmlets para
el brandy Centenario, donde un bello corcel blanco, de las cuadras
de Terry, galopaba por escenarios naturales llevando en su lomo
a una atractiva chica rubia ligera de ropa. La primera modelo se
llamaría Nico, futura componente del grupo musical Velvet
Undeground, para más tarde incorporarse la sugerente modelo
holandesa Margit Koczis.
Continuando con este
aspecto de las jóvenes modelos seleccionadas por las agencias
para los anuncios del brandy no hay que dejar en el tintero a aquella
que Rasgo escogió para González Byass y su ·”Soberano
es cosa de hombres”. Este slogan, que tuvo un gran impacto,
hubiera sido imposible en estos días. Aún está
por estudiar el papel del hombre y la mujer en este tipo de publicidad
y como fue evolucionando en estos cincuenta años.
Por su parte, José
Luis Borau (Zaragoza, 1929), que se había iniciado en Clarín,
crea en 1967 su productora El imán. En esta fecha surgiría
una fructífera colaboración con Domecq y su producto
emblemático de Fundador. La nueva cara para esta promoción
sería la joven americana, recién llegada a España,
Patty Shepard, que se afincaría definitivamente en España
participando en el cine español. Ella y los lemas que tarareaba,
“sabor redondo” y “Fundador es lo nuestro”
se hicieron famoso y reconocido por los españoles de aquellos
años. Los beneficios que le reportó a Borau este contrato
con Domecq hizo que en 1975, en su película “Furtivos”
, lo introdujera como el brandy que bebe el personaje que interpreta
Lola Gaos.
Más tarde, y con
otra agencia, las cantantes Massiel y la Polaca, junto a Mocedades
grabarían en Jerez otros anuncios para el Fundador. En esta
línea estaría Peret y su colaboración con el
brandy Decano de Luis Caballero.
Domecq sería la
primera empresa que utilizaría el prestigio de uno de sus
propietarios, D. José Ignacio Domecq, para que apareciera
en unos anuncios del Fundador con destino a Italia
Para sus fines comerciales
las bodegas contrataron también a personajes famosos del
cine y el espectáculo, tanto nacionales como extranjeros.
La llegada a nuestra ciudad, en noviembre de 1967, del actor inglés
Roger Moore, que por aquel entonces era muy popular con la serie
“El Santo”, lo que creó una gran expectación
entre los admiradores de este futuro James Bond. Lo trajo la bodega
Bobadilla, a través de la agencia Carvis, para realizar una
docena de anuncios en el que expresaba su admiración por
el brandy 103, además de otros para su fino Victoria. Incluso
en uno de ellos Roger Moore se permitía crear el combinado
de brandy y ginebra, llamado “santito”. El éxito
fue tal que la campaña tuvo una continuación paródica,
con un personaje poco agraciado llamado Rogelio.El atractivo femenino
lo aportaría una madura Ursula Andress, anunciando, años
más tarde, el Etiqueta Negra 103.
En fecha tan reciente
como 1998 hay que recordar la llamativa campaña que hizo
Joaquín Lorente y su empresa Grupo Lorente Comunicación
para la casa del Puerto de Santa María, Osborne, y que llevaba
como lema “Así somos”., con la presencia de Javier
Bardem y Esther Cañada, entre otros famosos. Lorente no era
un desconocido para Osborne ya que en los setenta había creado
con su agencia MMLB frases como “paso a paso, copa a copa”
o “un poco de Magno es mucho”, destinadas a Veterano
y Magno.
La publicidad del brandy
no estuvo libre de dobles lecturas y en ocasiones mirada con lupa
por la censura de la dictadura. Hasta ahí llegaba el control
político que ocasiones provocaba situaciones absurdas.Cuando
Palomino & Vergara lanzó en 1966 su publicidad para su
brandy “Fabuloso” ésta levantó la sospecha
de la policía. Su lema era: “La hora del cambio. Cambie
a brandy Fabuloso. ¡Que cambiazo!”. Algo parecido le
ocurría a la del brandy Soberano. No se veía bien
ni el nombre ni la botella adornada con los atributos de la monarquía
en un régimen como el de Franco. La misma González
Byass lanzó para Soberano una curiosa campaña destacando
la singularidad de algunas regiones de España como el país
Vasco, Cataluña, Galicia y Asturias. A principios de los
setenta González Byass, la bodega con un espíritu
más democrático y liberal, se embarcó en una
promoción que insinuaba el previsible cambio que se avecinaba:
“Tenemos que definirnos ya”. En ella se alternaban personajes
conocidos, como Antoñete, y personas de la calle, como amas
de casa o camareros. No sólo existía una censura del
Estado sino que el mismo Borau vio coartada su creatividad por la
casa Domecq cuando pretendió incluir un anuncio que se desarrollaba
en las trincheras, durante nuestra Guerra Civil
El periodo de
esplendor de las ventas de brandy, influenciado por las diversas
campañas publicitarias en el medio cine y televisión
abarcaría desde finales de los cincuenta hasta los inicios
de los ochenta; siendo la mitad norte de España la mayor
consumidora de brandies de Jerez, lo que influiría a la hora
de diseñar las campañas por parte del departamento
de marketing de las empresas bodegueras.
La nueva legislación
que se aplicó a mediados de los ochenta a la publicidad de
bebidas alcohólicas en los medios de comunicación,
unido a los nuevos cambios en las tendencias de consumo de bebidas
de trago largo entre los españoles perjudicaría gravemente
al brandy de Jerez.
No es de extrañar,
por tanto, que la creación del Consejo Regulador del Brandy
llegara en 1987. El esfuerzo de un gran equipo de personas, dirigido
por Evaristo Babé, profesional de primer orden y persona
de excepcionales virtudes, están haciendo el milagro de volver
a consumir, tanto sola como en diversos combinados, un producto
nacido de un vino marcado por la historia y la tradición,
lo que lo hace único en el mundo.